El acrílico en las venas
“Yo creo que la pintura en mi vida soy yo misma. Es todo lo que a mi me pasa, todo lo que yo siento”
Una artista con valores, llena de saberes y sentimientos para compartir a través de sus obras. Premiada con certificados que van desde el Palacio Nacional del Arte- Paláis de Glace- de Buenos Aires hasta muestras en Alicante, España. Habló de sus inicios, dificultades y reconocimiento de su trabajo.
Por Mariana Lucía Aguilar
Liliana Rosa Carramal Rey es de Morón Sur, del conurbano bonaerense. Tiene unos ojos muy brillantes, vivaces y una sonrisa amplia siempre grabada en su cara. Su simpatía a la hora de hablar, y sonreír con cada palabra que emite son algunas de las virtudes que posee. Es una artista, apasionada de su trabajo, bromista y una gran amiga, según dicen los que la rodean. Cada pared que compone su casa está colmada de arte, sus obras se encuentran colgadas en ellas. Con apenas mirar un poco se pueden ver pinceles, paletas y colores por todos lados, casi como un verdadero taller de pintura.
Desde hace ya unos 25 años incursionó en el mundo del arte. Su vocación artística nació en el taller dónde trabajaba su papá, en donde pintaba autos, colectivos, etc. El papá de Liliana era pintor automovilístico además de ser fabricante de pintura de diferentes marcas como Fiat y Peugeot. Ella asegura que, siempre tenía una gama de colores delante de sus ojos. “Papá hacía fileteados, una técnica difícil. A él le gustaba dibujar y en la escuela, a veces había que hacer un dibujito del General San Martín o del caballo y a uno no le sale. Y bueno, él me ayudaba y a mi me gustaba. Yo dibujaba, en hojas, en borradores, diarios, en donde pudiera.”, relata la artista.
Ella cree que el amor por el arte surge porque es una transposición de amor hacia su padre, que siempre la incentivó a que pintara y que en segundo lugar surge por ver el mundo de colores y vivencias de los grandes clásicos, que tanto la emocionan. Algunos de los maestros que le gustan son Picasso, Dalí, Van Gogh, Frida Khalo, entre otros.
Además Siempre sintió que esto era para ella, que lo que necesitaba era expresar sus sentimientos, compartir con la gente lo que le sucedía “Siempre fue algo que tenia adentro y que quería, quería, quería…y bueno de grade lo logré”, afirma orgullosa Liliana.
El costo del arte
Liliana revela que hoy en día el arte ocupa un lugar en su vida, está feliz y es dichosa de poder pintar, pero no siempre fue tan fácil para ella como lo es actualmente. “Desde el comienzo cuando era niña a la edad de 5, fue frustrante porque quería pintar y no podía porque no me lo podían pagar, estudiar arte era caro. En donde yo vivía en capital había una profesora de pintura, y todas las tardes yo me sentaba a eso de las cinco y veía a los chicos pasar con sus carpetas de dibujo, me ponía triste porque yo sabía que quería eso.” cuenta de manera tierna, como si todavía fuera aquella niña de 5 años.
Su carrera artística se formó en diversos establecimientos y con distintos maestros, quienes confiaron en ella, vieron aptitudes y dieron su apoyo apenas comenzó su profesorado según contó Liliana.
Los primeros pasos los dio en el instituto surif en Capital, luego con Susana Lema en Castelar, que es discípula del Maestro Elios Gagliardi de la escuela de arte Villa mecenas de Castelar. Después estudio con Rosafioritti Alicia en Ramos Mejía, Jorge Melo en Capital.
Al preguntarle si el pintar es una terapia para ella, sorprende la cara que pone y de inmediato contesta: “A veces, no se si les pasa a todos los artistas, algunos te dirán que si otros que no, pero…Me molesta cuando dicen: ah pintas, es un hobby ¿no? No, no es un hobby, soy yo. No sé como te puedo explicar. Es como una fiebre que te agarra y tenes que terminarlo, podes estar toda una noche pintando hasta terminarlo. Me han pasado esas cosas raras, me iba a trabajar y estaba dando clases y pensaba en el cuadro de mi casa. Es algo que no lo podes sacar de adentro. Es como diría alguien en la literatura: ‘Es como un demonio que tenes adentro, no por la maldad sino porque no lo podes sacar de la cabeza’ ”
“Me molesta cuando dicen: Ah pintas, es un hobby ¿no? No, no es un hobby, soy yo.”, sentenció la artista.
El valor en sus obras
Las obras de esta artista transmiten nostalgia, color, profundidad e intensidad, hasta tristeza en algunas de ellas. Pero las más destacadas reflejan un valor muy importante para Liliana y toda mujer, la maternidad. La artista confiesa que sus hijos son lo más importante. Es así que al preguntarle por una de sus obras, que estaba a la vista, ella explica: “La del plato vacío es sobre la guerra de Irak. Me impresionó ver una guerra en televisión, una guerra directa. Lo mismo de la guerra de Kosovo, Serbia. Me ocasionó mucha angustia y decidí hacer una madre con su bebé y un plato vacío simbolizando el hambre y lo que seria el cielo en grises que simula la guerra.”
El amor y dedicación con los que pinta dieron sus frutos. Una de sus obras fue expuesta y uno de los críticos artísticos, no fue ni más ni menos que el gran maestro Elios Gagliardi a quien Liliana le tiene admiración. “Una vez mi profesora dijo vamos a mandar obras para una exposición en Morón. Yo envié una, mis compañeros una, cada uno y mi profesora cuatro. En total 13 obras. De todas ellas la única que aceptaron fue la mía. El día de la exposición estaba Elios Gagliardi, y yo escuchaba como criticaba todo lo que debía criticar. No podía creer que un monstruo como ese mirara mi cuadro. Y en una de esas le comenta a otro maestro ‘Vos te fijaste lo que hizo acá?’ yo nerviosa pensando que me destruía el cuadro, y le dice si, utilizó un azul en el negro y le bajo el tono como hacia aquel pintor. Y yo pensé, menos mal que era eso. Pero me pregunté ¿cómo se dieron cuenta? Cuando me lo presentó mi profesora me sentí esa nena de 5 años sentada en el escalón de casa de nuevo.”
¿Cual fue de sus obras la que más la representó como artista que es? “El año pasado mande 3 obras a distintos sectores de buenos aires y cuando llegué del trabajo, me trajeron los cuadros de vuelta con dos certificados. Entonces mi hijo me dice: ‘mamá tenes dos certificados ahí’ ¿cómo dos? Si es un cuadro solo. Cuando veo, era una mención especial que me habían dado por una obra. Creo que grite más o menos, y creo que ahí uno toma conciencia. Yo había expuesto en el Pailés de Glace, pero no me había dado cuenta la magnitud del hecho artístico. Esa fue la primera vez que me desperté.”
Sin dudas la humildad es una de las cualidades que tiene esta artista, si bien ha participado en varias muestras y concursos de arte, nacional e internacionalmente, ella lo cuenta con simpleza y aún con timidez.
Y siempre agradecida a su padre por el hecho de enseñarle a disfrutar desde niña el observar, soñar y poder ver colores y gamas en todo su entorno, siendo él, un poco el primer formador de lo que es ella hoy como artista plástica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario