Como pesa la nostalgia de esos viejos momentos
donde compartimos risas y juegos con aquellos que eran tus pilares.
Como cuesta ver que tus mejores amigos ya no son nuestros mejores amigos
Que tu cuerpo ya no es tu cuerpo, que tu alma ya no es tu alma.
Como duele el cambio sin saber por qué surge.
Entristece y va ahogando en penas que ya no sanan no por no querer, sino por no poder.
Como duele ver gente posando en las fotos de TÚ vida, que ni siquiera sabias que sucedería.
Simplemente melancolía.
A todos aquellos que están y a los que ya no.
Por Mariana Aguilar