Ya no debería sorprenderme del ser humano. Somos todos de carne y hueso,tenemos un corazón y sentimientos de los buenos,de los malos de los que aveces nos avergonzamos hasta nosotros mismos. No debería sorprenderme, somos todos pecadores,nadie dice nada pero lo piensa. Todos sabemos todo y nadie lo cuenta, es la ley del más fuerte,la ley de la selva.
Hoy si ir mas lejos atravesamos estos momentos en la vida cotidiana. Hoy para ser más franca sucedió lo que quería actualmente. Cuando los seres humanos vamos a aprender que nadie pertenece a nadie,que somos todos libres y que debemos dejar de lado nuestro egoísmo por el bien propio? Hoy me dí cuenta que quizas muchos de nosotros no comprendemos que tratando de proteger a los que queremos los privamos de lo que son o quieren ser, que acaparamos toda su atencion por un miedo innecesario de perderlos,de vernos solos y aturdidos por la gran ciudad. Quizás es el querer lo que nos hace ,de cierta forma, enloquecer a tal punto de preferir un pensamiento egoista a una felicidad para el ser amado. Quizás el querer sea muy importante,pero ¿De qué manera podemos querer si deseamos al otro aquello que nosotros queremos? le imponemos reglas indirectamente, cosas que debe cumplir sin siquiera saberlo. Sabemos que lo hacemos por el bien de las personas, pero ese es nuestro bienestar ya que si el otro decide que tiene un sueño y uno por querer cuidarlo de que no le pase nada pone todo su empeño en que no se cumpla ¿de que sirve?
El egoísmo es parte de nuestra naturaleza, ese egoísmo por amor que aveces afecta mas de lo que ayuda.