Caminé por
la vereda como cada mediodía. El sol pegaba fuerte y directo a mi cabeza.
El
día estaba tan hermoso que no importaba nada, solo con ver esos rayos uno se ponía
contento. Inmediatamente percibí un olor peculiar. Olor a verano y
primavera. Olor a tarde, pileta, jugo de
naranja y pochoclos. Olor a infancia y colonia, ese aroma a diversión de Enero.
Me remontó al pasado.A los tiempos mas divertidos de mi vida, donde las
sonrisas existían por doquier y solo importaba ir a la pileta, vivir al sol y
jugar a la ronda con amigos.
Donde el mundo lo construías a través de los
juegos y las bromas.
Ese olor tan particular condujo mis más lindos recuerdos
de vuelta a la vida, revivió una parte de mi que tenía casi perdida como si
nunca hubiese pasado, pero no, aún estaban allí todas esas memorias tan
anecdóticas de veranos fuera de la ciudad, de noches interminables y de decenas
de helados derretidos.
Verano y
primavera volvieron a mí como una simple ráfaga de viento que se desplaza
suavemente.verano y primavera volvieron a mí con su aroma floral y fresco, como único que es.

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